¿Por qué es importante el cultivo del Yoga?

por | Ene 18, 2018 | Explicaciones, Personal | 6 Comentarios

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La enseñanza no es la mera impartición de conocimiento, sino el cultivo de una mente examinadora” Jiddu Krishnamurti

Primeramente, me gustaría compartir con vosotros porqué pusimos a la web “Cultivando Yoga”. Desde mi experiencia el yoga no es un ejercicio físico, sino un estilo de vida, un cambio de actitud y mentalidad, por lo tanto, esto no ocurre de la noche a la mañana, necesita tiempo, constancia, dedicación y cuidados; al igual que si fuera una planta necesita una serie de atenciones; desde que plantas la semilla hasta que te da el fruto; la planta es el Yoga.

Además, el cultivo de esta disciplina es tan amplio y tan infinito, que nos podemos dedicar toda la vida a ello: mejorar nuestro ser, nuestro cuerpo y nuestra mente.

Motivos para cuidar nuestra “planta”

Para que sea más fácil, dividiré este apartado de una forma esquemática, en pequeñas secciones. No están descritas de mayor a menor influencia, lo importante es que están para hacernos reflexionar y todas son importantes.

Cultivo del cuerpo físico

A través de las asanas (posturas) mejoramos nuestra condición física, dándole fuerza, elasticidad, energía, equilibrio y resistencia. Quizá es la parte más obvia del yoga, pero muchos alumnos que practican no son conscientes de cuanto puede ayudar la práctica. Ejemplos que me pasan a mí:

  • Muchos practicantes vienen con dolor de espalda y suelen decir al cabo de unas semanas de práctica “me duele menos la espalda”.
  • Cuando hay un periodo en el que no se practica, esos mismos practicantes me han contado que se han encontrado peor de sus dolores.
  • También previene de muchos dolores o calman algunos, por ejemplo el dolor de la menstruación o de cabeza. Y esto lo he vivido en primera persona.

Hay un largo etcétera de beneficios físicos en el yoga: a nivel circulatorio, respiratorio, digestivo, inmunológico y nervioso. Otro día haré una entrada sobre estos beneficios, pero hoy solo quiero dar una pincelada.

El yoga a nivel físico, dependiendo el estilo que practiques, suele ser bastante exigente y completo. Por ejemplo: los estiramientos son muy profundos y la fuerza que se desarrolla es en base al peso de tu cuerpo. Muchas personas se quedan sorprendidas, después de su primera clase, debido al nivel de exigencia física que requiere. Y muchos se quedan enganchados a esta parte, otros van desarrollando más la parte emocional, la espiritual y la de crecimiento personal, todo está bien, cada uno necesita diferentes cosas en la vida.

Cultivo emocional

Mediante la parte física entramos sin querer, a través de la respiración entre otras cosas, a la parte emocional. En el yoga vinyasa los movimientos y la respiración van en harmonia, por lo tanto, es una muy buena forma de modificar nuestro estado emocional del día, ya que la atención está plenamente dedicada a las asanas y a la inhalación y exhalación.

Además, tenemos los pranayamas (ejercicios respiratorios), mediante los cuales aprendemos a respirar, provocando directamente una reducción del estrés y de la ansiedad. En entradas siguientes explicaré la importancia de respirar bien y cómo afecta a nuestro sistema nervioso.

Y por supuesto la meditación, que es quizás la mejor herramienta para mejorar nuestro estado emocional. Como mínimo es un buen método para conocerte y ver como estás hoy, tomar distancia de tu estado, ya sea bueno o menos bueno, buscando la ecuanimidad, para estar siempre en un estado neutro. Soy consciente que cuesta escucharse a uno mismo, en mi caso a veces no he querido meditar por miedo a ver mi “caquita”, pero si lo pensamos es una tontería, porque la mierda sigue oliendo igual la veas o no. ¿No será mejor mirarla a los ojos y ver qué podemos hacer con ella?

Cultivo actitudinal

La actitud es lo principal en la vida, no es lo mismo afrontar un problema con una actitud positiva que sin actitud, o con una actitud negativa.

En el camino del yoga aprendemos muchos valores y actitudes que evidentemente, está en nuestras manos aplicarlas. Al principio, es tanta la información de como debería ser un buen yogui que es una locura aplicarla, no puedes. Es imposible cambiar tu forma de ver la vida de la noche a la mañana, por mucha teoría que sepas, pero ahí está el primer trabajo, la aceptación de como uno es, además de la fe y la disciplina de como uno quiere ser.

Cuando empecé a practicar kundalini yoga me iba dando cuenta de como era, ahora desde lejos comprendo que era una completa ignorante en el sentido espiritual y de la vida misma, pero lo acepto porque ese era y es mi camino para progresar y evolucionar como SER.

A medida que pasa el tiempo conoces dos términos importantes del yoga, descritos en los Yoga Sutras de Patañjali:

Yamas

(actitudes de relación con el entorno)

  1. No violencia
  2. Honestidad
  3. No robar
  4. Moderación en todo
  5. No acumular
Niyamas

(actitudes de relación contigo mismo)

  1. Higiene y limpieza
  2. Satisfacción y contentamiento
  3. Disciplina
  4. Autoestudio
  5. Entrega y fe

Solo con esto tenemos trabajo y entretenimiento para toda la vida. Cuando empecé y me explicaron estos dos grandes conceptos pensé “pues tampoco es tan difícil” (imaginaos hasta donde llegaba mi ignorancia). Pero ahora que estoy inmersa en el cultivo del yoga y del crecimiento personal pienso “uff, ¡vaya faena!”. Aunque eso sí, siempre con el entusiasmo de intentar hacerlo lo mejor posible y aceptando las equivocaciones.

Me gustaría poneros un ejemplo de la no violencia, parece fácil, ¿no? No hacer daño físico ni emocional a nadie. ¿Pero qué hay de nosotros mismos? ¿Acaso no hay violencia en nuestra mente para con nosotros? A mí se me escapa muchas veces cuando por ejemplo se me cae un vaso al suelo y pienso “¡joder que tonta!”, eso es violencia. Sí, se ha caído un vaso, pero ¿qué más da? Sí, tengo que recogerlo, limpiar y he perdido un vaso, menuda tragedia… Antes os aseguro que como se me cayera el vaso a primera hora esto condicionaba el día, porque yo misma me hacía creer que me había levantado con el pie izquierdo y ya se mascaba la tragedia de día que iba a sucederme.

Es algo realmente difícil tener las actitudes buenas para con nosotros, pero no es imposible, rodeémonos de personas que nos hagan de espejo y nos ayuden a seguir aprendiendo en la vida.

Cultivo espiritual

Como he dicho antes, era una ignorante en éste sentido, no pasa nada, ahora he cambiado y además pienso firmemente que la espiritualidad es necesaria para los seres humanos.

El cultivo del yoga es perfecto para ello, sobre todo si te dejas llevar, yo creía que era antife, antireligión, “antitodo” lo que tuviera que ver con algo que no pudiera razonarlo con la mente. Pero la vida me ha enseñado que esto no es así, estoy en el inicio de éste camino y empiezo a comprender para que es útil desarrollar la inteligencia espiritual:

  • Buscar la ecuanimidad interna, ya que tú te respondes a tus preguntas o buscas los medios que creas, para aclarar las dudas.
  • Ser conscientes de la riqueza interior, tanto de nosotros como del resto, desarrollando la autocrítica y aumentando la tolerancia.
  • Sintiendo la vida como un proyecto, no como si fueses espectador de una película sino sintiéndote protagonista de ella. Además regalándote momentos de presente. Indirectamente esto te aporta felicidad a ti y contagiando a los que te rodean.
  • Creer en la vida, desde mi experiencia es lo que más me ha aportado el cultivo espiritual, confiar en ella y que todo lo que me pasa es por algún motivo, del cual he de aprender. Nos aliviana el sufrimiento e inconscientemente cada hecho que ocurre sabes que te va a aportar un punto de vista nuevo y un conocimiento diferente.

Desde mi punto de vista, ser espiritual no tiene porque estar ligado a ninguna religión, tú puedes crearte tu propio método para transcender hechos y cuestiones difíciles de responder o situaciones complicadas. Deseo que esa espiritualidad, creada por ti, te aporte sosiego y paz interior.

Conclusión

Seguro que faltan muchísimas más cosas que aparecen a través del cultivo del yoga: la compasión, la empatía, la solidaridad, el amor, la creatividad, el gozo, el humor, crearse unos valores en la vida y un largo etcétera. Lo bueno de ello es que transformamos nuestras vidas, y a lo mejor, con suerte, la de alguien que nos rodea. Desde mi humilde opinión, pienso que yo sólo soy un vehículo que lleva información y he de compartirla con el resto, de corazón, sin esperar nada de nadie, simplemente por el placer de hacerlo.

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Reflexión

Escribiendo toda esta entrada me ha venido a la cabeza que muchas veces, sin querer, con buena fe queremos cambiar a nuestros seres más queridos. Los intentamos cambiar a través de nuestro ego espiritual, pensando que nuestra forma de ver y vivir la vida es mejor que la del resto.

En esos momentos debemos observarnos, y ver quien está hablando por nosotros, ¿quizás es el ego? Por ello no debemos adoctrinar a nadie, ya que la vida son experiencias acumuladas, sentimientos, actitudes y aptitudes. Es por ello que no hay una mejor ni peor forma de vivir la vida, cada uno de nosotros lo hace lo mejor que sabe y a su manera.

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Sólo soy un vehículo que lleva información y he de compartirla con el resto, de corazón, sin esperar nada de nadie, simplemente por el placer de hacerlo.