El Efecto Sánscrito

por May 17, 2018Explicaciones0 Comentarios

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Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente” 

Ludwig Wittgenstein

Como queremos que el yoga llegue a todos, hemos traducido un artículo del inglés al castellano el cual trata los efectos del sánscrito en nuestro a cerebro a nivel científico. Igualmente os dejamos un enlace al artículo original por si os apetece leerlo en inglés.

Un neurocientífico explora el “Efecto Sánscrito”

Los escáneres de IRM (Imagen por Resonancia Magnética) muestran que memorizando mantras antiguos se incrementa el tamaño de zonas del cerebro asociadas con funciones cognitivas

Por James Hartzell, 2 de Enero, 2018

Un centenar de hombres jóvenes revestidos con su dhoti sentados con las piernas cruzadas en el suelo en filas enfrentadas, hablando entre ellos mismos. A la señal de su profesor la sala se quedó en silencio. Entonces comenzó la recitación. Sin pausa o error, completamente de memoria, un lado de la sala entonaba una linea de el texto, entonces el otro lado de la habitación respondió con la siguiente linea. Voces de bajo y baritono llenaron la sala con sonora prosodia, cada palabra claramente audible, sus brazos derechos moviendolos juntos para marcar tono y acento.
El efecto fue hipnótico, sonidos antiguos reverberando a través de la sala, saturando el cerebro y el cuerpo. Después de 20 minutos se detuvieron al unísono. Tan solo fue una demostración. La recitación completa de uno de los textos Sanscritos más antiguos de la India, el Shukla Yajurveda, dura 6 horas.

Pasé muchos años estudiando y traduciendo Sánscrito, y me he llegado a fascinar por su aparente impacto en la mente y la memoria. En los ancestrales métodos de aprendizaje de memorización textual de la India es un estándar: los eruditos tradicionales, o pandits, dominan muchos tipos diferentes de poesía sánscrita y textos en prosa; y la tradición sostiene que memorizando exactamente y recitando palabras y frases, conocidos como mantras, mejora tanto la memoria como el pensamiento.

También he notado que cuanto más Sánscrito estudiaba y traducía, mejor parecía que se volvía mi memoria verbal. Compañeros estudiantes y profesores a menudo comentaban mi capacidad para repetir exactamente las mismas frases que hacían los oradores cuando les tenía que preguntar algo en clase. Otros traductores de Sánscrito me explicaron cambios cognitivos similares. Entonces tuve curiosidad: ¿Había de hecho un “efecto Sánscrito” específico en el lenguaje como afirma la tradición?

Cuando ingresé en el programa de doctorado en neurociencia cognitiva en la Universidad de Trento (Italia) en 2011, tuve la oportunidad de empezar investigando esa pregunta. Los pandits sánscritos védicos de la India se entrenan durante años para memorizar oralmente y recitar exactamente textos orales de 3000 años de antigüedad, que van desde las 40 mil a las 100 mil palabras. Queríamos descubrir como ese intenso entrenamiento de memoria verbal afecta a la estructura física de sus cerebros. A través de la asociación India-Trento para la Investigación Avanzada (ITPAR), reclutamos a pandits védicos profesionales de varias escuelas patrocinadas por el gobierno en la región de Delhi; luego utilizamos la resonancia magnética estructural (MRI) en el Centro Nacional de Investigación del Cerebro de la India para escanear los cerebros de los pandits y los controles combinados por edad, género, destreza, dominancia ocular y multilingüismo.

Lo que descubrimos de la exploración estructural de MRI fue notable. Numerosas regiones en los cerebros de los pándits fueron dramáticamente más grandes que las de los controles, con más del 10% más de materia gris en ambos hemisferios cerebrales y aumentos sustanciales en el grosor cortical.
Aunque todavía se investigan las bases celulares exactas de la materia gris y las medidas de grosor cortical, los aumentos en estas métricas se correlacionan consistentemente con la función cognitiva mejorada.

Lo más interesante para la memoria verbal fue que el hipocampo derecho de los pandits -una región del cerebro que desempeña un papel vital en la memoria tanto a corto como a largo plazo- tenía más materia gris que controles en casi el 75 por ciento de esta estructura subcortical. Nuestros cerebros tienen dos hipocampos, uno a la izquierda y otro a la derecha, y sin ellos no podemos registrar ninguna información nueva.

Muchas funciones de memoria son compartidas por los dos hipocampos. El derecho es, sin embargo, más especializado para patrones, ya sean de sonido, espaciales o visuales, por lo que la gran cantidad de materia gris que encontramos en el hipocampo derecho de los pandits tiene sentido: la recitación precisa requiere una codificación y reproducción de patrones de sonido de alta precisión. Los pandits también mostraron un engrosamiento considerable de las regiones de la corteza temporal derecha que están asociadas con la prosodia del habla y la identidad de la voz.

Nuestro estudio fue una primera incursión en la creación de imágenes de cerebros de pandits sánscritos profesionalmente entrenados en India. Aunque esta investigación inicial se centró en la comparación intergrupal de la estructura cerebral, no pudo abordar directamente la cuestión del efecto sánscrito (que requiere estudios funcionales detallados con comparaciones de memorización en varios idiomas, para los cuales actualmente estamos buscando financiación), sí que encontramos algo específico sobre el entrenamiento intensivo de la memoria verbal. ¿El aumento de materia gris en los pandits significa que son menos propensos a padecer patologías de memoria devastadoras como el Alzheimer? Aún no lo sabemos, aunque los informes anecdóticos de los médicos ayurvédicos de la India sugieren que este puede ser el caso. Si es así, esto plantea la posibilidad de que “el ejercicio” de memoria verbal, o entrenamiento, pueda ayudar a las personas mayores en riesgo de deterioro cognitivo leve a retrasar o, incluso más radicalmente, prevenir su aparición.

Si es así, el entrenamiento podría necesitar ser exacto. Un día estaba filmando a cuatro profesores de pandit que demostraban las diferentes velocidades de recitación. A mitad de una sesión, los cuatro se detuvieron de repente. «¿Qué pasa?», Les pregunté. «Uno de nosotros cometió un pequeño error», fue la respuesta. «No me importa», le dije. «Ya, pero a nosotros sí», y comenzaron toda la recitación desde el inicio.

Nota del autor: El personal responsable de este proyecto no participó en la concepción o redacción del texto del blog; no fue presentado a ellos para su aprobación; cualquier opinión o conclusión expresada en el blog es solo del Dr. Hartzell.

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