Dar clases de Yoga para mayores (tercera edad)

por | Feb 28, 2019 | Explicaciones | 8 Comentarios

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Olvídese de cumplir años y empiece a cumplir sueños.” F. Javier González

Antes de empezar, me gustaría aclarar que llamar tercera edad a un sector de la sociedad, no me acaba de agradar. Pienso que la edad no tiene que estar clasificada en unos años en concreto, hay gente muy joven que por actitud debería ser de la quinta edad y gente más mayor que demuestran más juventud que muchos jóvenes. Me gusta referirme a mis alumnos de estas clases de una forma más cariñosa, como por ejemplo: abuelos, abuelitos o simplemente chicos. Incluso a veces en las redes he dicho «Yoga para gente muy sabia».

La decisión de dar clases

Todo empezó un día que mi madre me propuso dar clases en la asociación Rafael Casanovas, en Castelldefels, donde ella colabora desde hace muchos años. Yo le contesté rápidamente que no, que era imposible porque no tenía formación y que no estaba preparada. Ella me lo volvió a comentar una segunda y una tercera vez, espaciado a lo largo de un año. La última vez fuí rumiando la idea hasta que finalmente me vi capaz de poderlo intentar al menos.

Antes de tomar una decisión segura, pregunté a mis amigas de yoga, a algunos profesores, para que me dieran su opinión y la recibí de todos los colores. Finalmente lo decidí intentar porque no era una decisión desde la mente o el ego, sino una decisión totalmente sentida, sentía que debía hacerlo o al menos intentarlo, y le hice caso al corazón finalmente.

Sinceramente, dar clases a ellos es un privilegio, me siento muy afortunada, de ellos podemos aprender muchas cosas a nivel de vida, y como profesor tienes que sacar la imaginación.

Organización

Aquí es una de las cosas que más he aprendido, estaba concentrada en cómo iba a organizar las clases, pero hay cosas que no se pueden planificar y es mejor ir aprendiendo sobre la marcha, fluír en lo que te viene.

  • Número de alumnos: Mi idea era hacer una clase con 10 personas como máximo. Pero la realidad fue completamente distinta, tenia a más de 50 personas, que evidentemente tuve que apretar las agendas para repartirlas en 3 clases. Y aún así hay veces que he tenido más de 20.
  • Cuando me dijeron que había tanta demanda de Yoga, lo primero que pensé es separar por niveles. Pero finalmente no lo hice, ni creo que lo haga por el momento. Cada uno lo hace lo mejor que puede dentro de la clase. Y el reto está en integrar los diferentes niveles en una sola clase. Pero poco a poco iré mejorando.

Cosas que me maravillan de las clases para mayores

Predisposición

Siempre quieren intentar mejorar y avanzar, evidentemente dentro de sus límites. Sí que es cierto que cuesta mucho entender que el límite es individual, propio y diferente al resto.

Humor

Son muy graciosos, siempre están de broma, se ríen de ellos y entre ellos, esto es algo que muchos jóvenes tendríamos que aprender: Perder la vergüenza.

Progresar

Avanzan muy rápido y pueden hacer más cosas de lo que nosotros nos pensamos, incluso de lo que ellos piensan, aquí entran en juego las barreras mentales, tan influyentes en nuestras vidas.

Actividad

Son muy activos, no paran. Cuando no van a clases de yoga, van a baile, cuando no viajan, se disfrazan… Son más activos ellos que la sociedad drogadicta de Netflix, como nosotros.

Amor

Te sientes superquerida y te cuidan al máximo, creo que por mi parte y por parte de ellos, sentimos mútuamente un profundo cariño.

Mis objetivos en la clase de Yoga para mayores

Evidentemente cada clase tiene un objetivo diferente, como profesor debemos adaptarnos no solo a las necesidades individuales del alumno, sino a las del grupo en sí. Siempre es distinto dar una clase de yoga para avanzados que para principiantes, o una clase prenatal y postnatal. Pues aquí es igual, pero voy aprendiendo sobre la marcha, observo lo que creo que necesitan del Yoga y como lo necesitan. (Aquí no hay ninguna formación que te guíe).

Lenguaje muy sencillo, pocas palabras en sánscrito. El objetivo es hacernos entender, tanto en la filosofía como en la práctica.

Asanas o posturas sencillas, fáciles de hacer, mejor que aprendan poco y bien, que mucho y mal.

Que puedan aprender estiramientos para hacer cada día en su vida diaria para que puedan autoliviarse de sus dolencias o sus tensiones físicas.

La clase tiene que ser flexible. Yo priorizo en que se sientan cómodos, que se expresen, rían, disfruten, comuniquen, etc. Para mí en estas clases tiene que haber tiempo, para lo físico, emocional, mental y social.

Generar la autoconfianza. Es muy importante que confíen en su cuerpo, su equilibrio, su fuerza. No meterles miedo en que se van a caer. Por ejemplo, yo quiero que aprendan a levantarse sin manos, por si algún día se caen y se hacen daño en un brazo, que anden seguros y atentos, que se sientan ágiles, por ejemplo, para jugar con sus nietos.

Enseñarles que aún pueden aprender muchas cosas, como la filosofía del yoga, desarrollar una parte espiritual, cuestionarse cosas, y sobre todo que sean conscientes que pueden cambiar cualquier cosa de su vida, nunca es tarde.

Conclusión

Dar estas clases ha sido un descubrimiento, una maravillosa experiencia que espero poder compartir con ellos muchos más años. Aprendo de ellos, me siento orgullosa de como lo hacen y de su evolución. La recompensa no es económica, es a nivel espiritual y emocional. Por poner un ejemplo, alucino con todos, pero en concreto que venga un hombre de 87 años a practicar, ver su cara de satisfacción al poder hacer cosas y que él reconozca que tiene mucho que hacer y aprender, es un maravilloso regalo.

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Reflexión

Creo que como sociedad deberíamos tener más responsabilidad sobre nuestros mayores. La mayoría los tenemos apartados de nuestra cabeza como si nunca fúeramos a llegar a esa edad, pero con suerte todos llegaremos. Entonces, ¿por qué no tratarlos como nos gustaría que nos trataran a nosotros? También creo que les debemos una recompensa por formar parte de una sociedad anterior y transformarla en lo que es ahora actualmente. Por éstos y muchos más motivos, hagamos cosas con ellos y para ellos.

¿Qué crees que podríamos cambiar?