¿Por qué me gusta impartir clases de yoga?

por | Jul 5, 2018 | Personal, Reflexiones | 2 Comentarios

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“Si te atreves a enseñar, no dejes de aprender”

John Cotton Dana

Recuerdo cuando tuve que realizar mis primeras clases de yoga en un centro. La vida a veces te pone retos y pequeñas señales para que las aproveches (la mayoría de veces no las buscamos directamente), a casi todos nos pasa que no estamos atentos a ellas, ya que estamos tan obcecados en el pasado o en el futuro que se nos escapan (y yo la primera).

Pues la vida hizo, que mi profesora me propusiera que la sustituyera en una clase para el mismo día, y yo le dije toda entusiasmada “ Sí, claro”. Instantes después, entro en un mar de emociones como miedo, inseguridad, pánico, alegría, ansiedad, felicidad, nervios, etc. Me imaginé todas las cosas malas que me podrían ocurrir, y pensé:  “Laura, no vas a la guerra….” unos de mis pensamientos más repetidos era que si soy alumna del centro, por mucho que estuviera haciendo la formación, como voy a ponerme de profe delante de mis compañeras. Aparte de que yo misma me estaba metiendo presión que tenía que hacerlo como Noelia.

Después de, como podréis observar, torturarme un poquito, transformé el pensamiento diciendome a mi misma que yo iba al centro y compartía mi practica desde el corazón, sin intentar ser nadie porque evidentemente no tenía ni tengo sus años de experiencia. Y sinceramente cuando me puse en la esterilla sentí como si todo fluyera, en realidad todo fluye porque estás en el lugar y momento adecuado.

Después de más de un año impartiendo clases, ese sentimiento lo sigo teniendo, es como si no fuera yo, pero realmente soy más yo que nunca, me olvido, me evado de todas mis preocupaciones  y vivo en la esterilla el momento presente (uno de los grandes beneficios del yoga).

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“Todo fluye porque estás en el lugar y momento adecuado.”

¿Qué me aporta impartir clases de yoga?

Como pregunta, quizas suene un poco egoista, pero realmente yo vivo que es una simbiosis ya que el alumno aprende al igual que el profesor de los alumnos, todo es perfecto.  Por ello, me gustaría explicaros lo que yo siento  con cada clase:

Adoro dar clases de yoga ya que es el ambiente perfecto para compartir tanto lo que yo he ido experimentando a lo largo de mis años, como lo que ellos van experimentando con su práctica  fisica, mental y emocional.

Cada alumno te enseña algo: Hace de espejo, te muestra otra forma de ver la vida, otra manera de experimentar el yoga. Incluso ves la evolución de cada uno de ellos en cualquier forma. Son pequeños grandes ejemplos.

Los alumnos, supongo por el clima que se crea en una clase de yoga, aportan una cantidad brutal de amor, confianza, y cariño. Es algo maravilloso y que no cambio por nada en el mundo.

Como profesor aprendes y aceptas las distintas actitudes frente al yoga, todas ellas muy diferentes. Llego a la conclusión,  de que cada uno vive el yoga como se permite vivirlo.

Quizás en este punto he tenido suerte, pero el ansia que ellos te transmiten de saber más del yoga en todos sus aspectos te “obliga”  a ponerte las pilas.

Si como profesor estas antento a los alumnos, puedes ver que necesidad (fisica, mental y emocional) tiene cada uno de ellos ( y la mayoria diferentes), y hay que currar el darle a cada persona su necesidad de forma grupal, gradualmente. En mi opinion no hay nada en la enseñanza del yoga que te vaya hacer ningun mal por eso cualquier cosa particular nos sirve a todos.

Enseñar y compartir es la mejor forma de fijar conocimientos, porque no puedes explicar algo que tu no haces, no entiendes o no has vivido o quizás si pero no lo puedes compartir desde el mismo lugar, lo compartirías desde la mente y el yoga es experiencia.

Muchos alumnos tienen ganas de experimentar la totalidad del yoga, aunque haya un parte de ti que te de vergüenza, como en mi caso el canto de mantras, pero si te abres y lo haces de corazon dando libertad, es una experiencia de crecimiento para ambas partes.

Conclusión

Por estos motivos, muchos o pocos, importantes o no importantes…. Me gusta impartir clases de yoga, me hace sentir útil, me llena y siento que puedo ayudar a personas desde mi practica, conocimientos y mi experiencia en la vida. Lo vivo así, que nos autoayudamos  empoderandonos, confiando en nosotros, y vivir de una forma más tranquila, sosegada y más en paz con este mundo.

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Reflexión

Agradezco a la vida y a todos lo que me han ayudado a través de su apoyo a llegar donde he llegado, teniendo estos oasis de paz, que para mi son un regalo.

¿Y tu que agradeces a la vida?