La importancia de la autopráctica

por | Jun 5, 2018 | Reflexiones | 1 Comentario

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“La práctica hace al maestro” Anónimo

En el blog hablo siempre en base a mi experiencia, la autopráctica en mi caso ha sido bastante variable a lo largo de mi vida como yoguini, pero sí que es verdad que desde que hice la formación de profesor de yoga, mi compromiso fue más fuerte. Es cierto que, aunque no seas profesor, el compromiso debería ser el mismo, pero yo no lo viví así.

Cuando comencé la formación, todos los alumnos debíamos comprometernos a unos días de autopráctica, a mí esto no me resultaba extraño porque ya había tenido temporadas de practicar en casa a solas. Pero mi compromiso cambió, era mucho mayor. Decidí al principio practicar seis días a la semana, hasta que la secuencia tenía una duración de 45 minutos. Entonces rebajé mi nivel a 3 días, y menos mal porque la secuencia entera duraba 1 hora y 15 minutos, todo ello sin dejar de lado las dos clases a la semana a las que asistía. Es verdad que soy muy disciplinada y autoexigente y no podía fallar, pero a la vez, esta exigencia también crea un estrés y una ansiedad.

Con el tiempo, después de un año de la formación, lo vivo diferente. Evidentemente siento la necesidad de practicar, pero si por cualquier casual se reduce, no me fustigo, acepto las circunstancias, porque en realidad no pasa nada. Del mismo modo que si aumenta, tampoco me siento mejor. Acepto con neutralidad estos hechos, porque sino se convierte en una lucha autodestructica contigo mismo.

¿Qué obtenemos de la autopráctica?

Obtenemos más beneficios de los que nos imaginamos, por ejemplo, en casa no hay nadie que te diga: “aguanta en guerrero 2”, mientras eres consciente del fuego en las piernas. Nombraré los beneficios que yo he notado más evidentes.

Evidentemente todos los beneficios que aporta el yoga. Os recomiendo intentar hacer las asanas lo más conscientes posibles para evitar futuras lesiones.

Experimentar las posturas de forma diferente, ser nuestro propio guía y marcar nuestros límites.

Ser capaz de encontrar y desarrollar nuestras herramientas, nuestro estilo de yoga y observar qué le apetece al cuerpo:

Algo exigente o menos, algo más de fluir o algo más restaurativo o terapéutico.

Desarrollar la fuerza de voluntad, y empoderarnos de nuestro ser, quitando a la mente todo el poder que tiene sobre nosotros. Yo lo veo esto por dos motivos:

  1. El hecho de desenrrollar la esterilla.
  2. Practicar a pesar de que la mente mande mensajes de ir a savasana o no hacer más chaturangas, pero debemos transcenderlos.

Es un encuentro donde tienes la oportunidad de observar la mente, el estado de ánimo y quizás se pueda revertir o solo aceptar. Pero darse cuenta es el principio del cambio.

Aprender a priorizar, a cuidarse, sabiendo que ese tiempo invertido en la práctica no es en vano y es una forma de mimarse. Es imposible cuidar a los demás si no sabes cuidarte a ti mismo.

Encontrar tu inspiración, sobre todo si eres profesor, encontrar tu forma, tu esencia en la esterilla, y eso solo es posible practicando mucho en casa.

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La autopráctica es un laboratorio de la vida, simplemente con una esterilla.

Conclusión

El yoga es la senda del autodesarrolo, del autoconocimiento, de la espiritualidad y no hay mejor manera de encontrar esto que a través de la práctica individual. Con la autopráctica hay observación, experimentación y mejora, reconociéndote en cada movimiento, en cada inhalación y exhalación.

Además no hace falta dinero para ello, solo debemos quitarnos las excusas de la mente que nos impiden llevar a cabo la acción. Una vez que estemos con los pies en la esterilla sintamos, reconozcamos y agradezcamos todo lo que el yoga nos aporta.

Os recomiendo de corazón desarrollar esta práctica en casa. Os enfrentaréis con vuestra mente, os fustigaréis por no practicar, os  alegraréis cuando hayáis practicado, si tenéis un mal día puede ser que incluso lloréis, etc. En resumen, un mar de emociones, una oleada de la vida real.

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Reflexión final

Busquemos algo que nos conecte con la esencia y nos aleje del ego, que relaje la mente y el cuerpo abandonándolo por unos instantes. Esto es algo tan sano que debería ser una obligación. Trata de encontrar y experimentar tú solo, sin guías ni gurús, siendo el que dirije la orquesta.

¿Has encontrado tu modo de experimentarlo?