La fábula del herrero

El herrero del pueblo contrató a un aprendiz dispuesto a trabajar duro por poco dinero. El muchacho era joven, alto y muy fuerte, aunque un poco despistado. Era obediente y hacía las tareas que le encomendaban, pero se equivocaba a menudo y tenía que repetirlas porque prestaba muy poca atención a las instrucciones que el herrero le daba.

Al herrero esto le molestaba un poco, pero pensaba: «Lo que yo quiero no es que me escuche cuando le doy una explicación, sino que acabe haciendo el trabajo y que me cueste muy poco dinero».

Un día el herrero dijo al muchacho: «Cuando yo saque la pieza del fuego la pondré sobre el yunque, y cuando te haga la señal con la cabeza, golpéala con todas tus fuerzas con el martillo».

El muchacho se limitó a hacer exactamente lo que había entendido, lo que creía que el herrero le había dicho. Y ese día el pueblo se quedó sin herrero, muerto por accidente a causa de un espectacular martillazo en la cabeza…

Este cuento lo he tomado prestado del libro «La brújula interior» de Álex Rovira Celma